Pauline Ferrand-Prévot y Dylan van Baarle se casaron el domingo 25 de octubre, rodeados de sus allegados. Ella lo contó en Instagram como «el mejor día de mi vida» y bromeó con que todo el mundo está contento cuando hay suflés de queso, bitterballen y frikandellen de por medio, un menú a medias entre Francia y Países Bajos. Dos semanas antes, la boda estuvo en el aire.

El 7 de octubre, Van Baarle fue atropellado por un coche mientras entrenaba en Países Bajos. Su equipo, Soudal Quick-Step, informó de una fractura de muñeca que necesitaba cirugía y dio por acabada su temporada; el escáner descartó daños en el cráneo y la columna. Ferrand-Prévot escribió que el golpe en la cabeza fue fuerte y que el casco le había salvado la vida. Y añadió, en broma, que dormiría sola unas noches, como manda la tradición antes del gran día.

Dos ganadores de París-Roubaix

Es un matrimonio con dos adoquines en casa. Van Baarle ganó la París-Roubaix de 2022 en solitario y ha sido segundo en el Tour de Flandes. Ella ganó la edición femenina en 2025, el año en que volvió a la carretera y se llevó también el Tour de Francia, después del oro olímpico de bicicleta de montaña en París 2024.

Pauline Ferrand-Prévot Dylan van Baarle
Nacionalidad Francia Países Bajos
París-Roubaix 2025 2022
Tour de Francia 2025 (femenino) —
Juegos Olímpicos Oro en MTB, París 2024 —
Equipo en 2026 Visma-Lease a Bike Soudal Quick-Step

La temporada de 2026 ha sido más corta para los dos. Ella fue segunda en Flandes, tercera en Roubaix y abandonó el Tour tras siete etapas; él cambió el Visma por el Soudal Quick-Step y ha terminado el año sin victorias. Se habían comprometido en septiembre de 2025, antes del Mundial de Ruanda, y viven en Mónaco.

Por qué importa aquí

Ferrand-Prévot es, con el Tour y la Roubaix de 2025, la cara del ciclismo femenino de este momento, y Van Baarle, un ganador de monumento. La noticia de la boda ha salido en Francia y en Países Bajos; en España, hasta esta mañana, no la había contado nadie. Si quieres más ciclismo de temporada, está lo que Enric Mas escondió bajo el maillot rojo y, para los de antes, Indurain y sus ocho Vueltas.