FIFA actualizó su Código de Conducta de estadio el pasado 2 de junio con una línea que borra lo que antes era un derecho de los aficionados: llevar una botella reutilizable vacía al partido. El cambio llega a menos de dos semanas del inicio del torneo. Miles de seguidores ya habían planificado sus viajes con esa norma en la cabeza. BC Place, el estadio de Vancouver, tuvo que rectificar públicamente su comunicación previa, que aseguraba que las botellas sí estaban permitidas.

La decisión y la justificación de FIFA

La justificación oficial es de manual: «seguridad». FIFA alega que las botellas representan un «riesgo de lesión para jugadores y asistentes» y señala que varios estadios asociados ya aplicaban restricciones similares. Lo que no explica es por qué durante semanas el reglamento decía lo contrario, ni por qué otros grandes eventos —incluyendo los Juegos Olímpicos de París 2024— permitieron botellas reutilizables sin incidentes.

La organización promete «estaciones de hidratación, ventiladores, niebla y tiendas de refrigeración» en los accesos. No detalla qué pasa una vez dentro del estadio, donde los únicos puntos de venta de agua son los puestos comerciales del propio recinto. El precio de una botella de agua en un estadio de la NFL o la MLS suele oscilar entre cuatro y siete dólares.

El riesgo sanitario que niegan

Catorce de los dieciséis estadios del Mundial registrarán temperaturas que los expertos en salud pública consideran peligrosas. Guadalajara, Monterrey, Dallas, Atlanta y Los Ángeles superarán los 32°C en las horas centrales del día durante las fases de grupos. The Guardian calificó la medida de «irresponsable» y recogió testimonios de especialistas en golpes de calor que advierten de riesgo real para mayores, niños y personas con condiciones cardiovasculares.

El argumento de la «seguridad» aplicado a una botella de plástico blando de menos de un litro no convence a nadie que haya pisado un estadio en los últimos veinte años. Las botellas de vidrio o metal sí tienen precedentes como proyectil. El polietileno flexible, no.

Reacción de los aficionados

El grupo Football Supporters Europe fue el primero en cargar contra FIFA de forma pública, recordando que la propia organización había dado garantías escritas sobre la botella vacía. En redes sociales, el hashtag «FIFA water ban» acumuló millones de impresiones en 48 horas. La ironía más repetida: una organización que cobra entre 200 y 2.000 dólares por entrada preocupada por la «seguridad» de una botella de Nalgene.

Lo que sí está claro es quién se beneficia de la prohibición. La concesión de alimentos y bebidas en los estadios del Mundial 2026 es exclusiva de los patrocinadores oficiales. FIFA no ha respondido a las preguntas sobre si existe relación entre esa exclusividad comercial y la decisión de última hora.