Enric Casacuberta trabaja en el Ayuntamiento de Moià y nunca había sido corredor. Ahora está en mitad de Estados Unidos, corriendo la Ruta 66 entera, de Chicago a Santa Mónica. Lo hace por un amigo con el que había actuado en Els Pastorets del pueblo y al que vio morir de ELA, según contó al diario Ara antes de salir. La televisión de Tulsa habla de dos amigos perdidos por la enfermedad.

Hubo un segundo empujón, y llegó del fútbol. «También me impactó la lucha de Juan Carlos Unzué, su discurso en el Congreso», explicó a Ara. Fue entonces cuando decidió que todo lo que reuniera iría a la lucha contra la enfermedad.

La ruta, en números

La carretera histórica mide 3.940 kilómetros (2.448 millas) entre el Navy Pier de Chicago y el muelle de Santa Mónica, en Los Ángeles. Casacuberta hará algo más por los desvíos. El plan:

Dato Cifra
Salida Chicago, finales de agosto de 2026
Llegada prevista Santa Mónica, enero de 2027
Duración Unos 150 días
Distancia oficial 3.940 km
Equivalencia Unos 93 maratones
Estados Ocho, de Illinois a California

Hecha la cuenta, son unos 26 kilómetros diarios de media durante cinco meses, todos los días. No va solo: su hermano y varios amigos se turnan al volante de una furgoneta que le sigue para que pueda descansar. El viernes 16 de octubre pasó por Tulsa, en Oklahoma, según la misma cadena, ya más allá de Illinois, Misuri y Kansas.

El único proyecto oficial de fuera de EE. UU.

La Ruta 66 cumple cien años en 2026 y la comisión del centenario, creada por el Congreso estadounidense, incluyó la carrera en su programa. La asociación de la Ruta 66 de Oklahoma subraya que es el único proyecto oficial del centenario organizado fuera de Estados Unidos, y cita también a Unzué como inspiración.

El dinero se reparte en dos: lo que se recauda en Cataluña va a la Fundació Miquel Valls y lo de Estados Unidos, a una asociación americana que financia investigación. En la web del reto se puede patrocinar un kilómetro por 10 euros.

La huella de Unzué

Juan Carlos Unzué fue portero, sobre todo del Sevilla, y después entrenador del Celta y técnico en el cuerpo del Barça. El 18 de junio de 2020 anunció que dejaba los banquillos porque le habían diagnosticado ELA, recoge su biografía, y desde entonces se ha convertido en activista de los enfermos. Su pelea ha cruzado el Atlántico a la carrera, en las piernas de un funcionario de Moià.