
«No te preocupes, Mané. Vamos a ganarlo nosotros.»
Garrincha 1962: el ángel de las piernas torcidas que ganó un Mundial sin Pelé
Chile 1962. Pelé cae lesionado en el segundo partido. Brasil parece eliminado. Pero Mané Garrincha, el extremo con piernas torcidas y la mirada de un niño, regatea solo a cuatro selecciones, gana la Bota de Oro y conquista el segundo Mundial brasileño en solitario. La historia menos contada del fútbol.
Manuel Francisco dos Santos había nacido en Pau Grande, un pequeño pueblo industrial del estado de Río de Janeiro, en 1933. Vino al mundo con una **deformación congénita en las piernas**: la izquierda doblada hacia adentro, la derecha torcida hacia afuera, una pierna **seis centímetros más corta** que la otra y una desviación severa en la columna lumbar. Los médicos le dijeron a su madre, Doña Maria, que el niño nunca caminaría con normalidad. A los doce años, Mané —como le llamaban todos— corría por los maizales del pueblo con una velocidad que confundía a los pájaros. Su hermana Rosa, una niña diminuta a la que él perseguía cazando, le puso el apodo: *garrincha*, el nombre brasileño de un pequeño pájaro nervioso e impredecible que es imposible atrapar.
Garrincha llegó al Botafogo a los veinte años por casualidad. En 1953 un veterano del club lo vio jugar en un partido entre obreros de la fábrica textil donde trabajaba su padre y le ofreció una prueba. En la prueba, Mané regateó **siete veces consecutivas** al lateral derecho titular del Botafogo, **Nilton Santos**, que más tarde sería su compañero en la selección. Nilton Santos, conmocionado, le dijo al entrenador: *"contrátalo. Si no, jugará contra nosotros y será peor"*. Botafogo le pagó la primera prima de su vida y firmó. Tres años después era titular indiscutible. Cinco años después, en Suecia 1958, marcaba la asistencia que abría el camino al primer Mundial brasileño.
Cuatro años más tarde, en Chile 1962, llegó el Mundial donde Garrincha pasaría de ser **el segundo violín de Pelé** a **el genio absoluto en solitario**. Brasil debutó el 30 de mayo en Viña del Mar contra México. Ganó 2-0 con goles de Zagallo y Pelé. El siguiente partido era contra Checoslovaquia, en el mismo estadio. Empataron a cero pero la imagen del partido fue Pelé tirado en el suelo en el minuto 25, sujetándose el muslo derecho con una mueca de dolor. **Desgarro muscular severo**. El médico del equipo, el doctor Hilton Gosling, le dijo en el vestuario que no jugaría ningún partido más del Mundial.
Brasil entró en pánico. Pelé era el jugador del torneo, el mejor del mundo, la promesa absoluta. Sin él, parecía un equipo sin dirección. En el viaje en autobús de vuelta al hotel, Garrincha se sentó al lado del capitán Mauro Ramos y le dijo, con esa mirada como ausente de los grandes melancólicos: *"No te preocupes, Mané. Vamos a ganarlo nosotros"*. Mané, hablando en tercera persona, llamándose a sí mismo Mané, profetizando una victoria contra el sentido común del momento. El capitán le respondió con un gesto de duda. Tres semanas después, Brasil era de nuevo campeón del mundo y Garrincha era el mejor jugador del torneo.
Lo hizo regateando. Su técnica era tan particular que los entrenadores no sabían cómo enseñarla. Salía siempre por banda derecha, encaraba al lateral izquierdo del rival, **fingía un caño**, hacía un cambio de dirección imposible con la pierna corta apoyando todo el peso, y se iba por la línea de fondo dejando al defensor sentado en el césped. Lo hizo cinco veces seguidas a **Vlasov** de la Unión Soviética en cuartos de final. Hizo dos goles, uno de cabeza —milagro, dado que mide 1,69— y otro de zurda. Brasil ganó 3-1.
En semifinal contra Chile, el anfitrión, Garrincha volvió a marcar dos veces. Uno de chilena. Otro de tiro libre con efecto que hizo describir al balón una trayectoria imposible. Brasil ganó 4-2. Pero al final del partido, después del pitido, Garrincha se cruzó con un seleccionado chileno —**Eladio Rojas**— que le había hecho una entrada por detrás durante el partido. Garrincha, normalmente pacífico, le devolvió una patada en el muslo. **Roja directa**. La FIFA lo expulsó del campeonato un partido. Y aquí entra el milagro político del Mundial.
La final era contra Checoslovaquia. Sin Pelé y, ahora, sin Garrincha. Brasil parecía perdido por segunda vez. El presidente brasileño João Goulart envió al **embajador brasileño en la ONU**, en Chile el día previo a la final, a contactar con la FIFA y con la federación checoslovaca pidiendo **clemencia**. El presidente del comité de disciplina, **Stanley Rous** —el mismo que sería presidente de la FIFA en 1966—, hizo lo impensable: **levantó la sanción** sin razón técnica clara. Algunos historiadores dicen que recibió presión política brasileña, otros que la FIFA tenía miedo de un Mundial sin las dos estrellas del campeón. Garrincha jugó la final.
17 de junio de 1962. Estadio Nacional de Santiago. Brasil 3, Checoslovaquia 1. Goles de Amarildo (sustituto de Pelé), Zito y Vavá. Garrincha no marcó pero fue **el motor del equipo** durante 90 minutos. La final terminó con Mauro Ramos levantando la Copa Jules Rimet por segundo año consecutivo brasileño. La historia oficial ha hecho del partido una victoria colectiva. La historia real es que **un jugador con las piernas torcidas, una columna desviada y la mirada perdida del genio sostuvo solo a un Mundial**, ganando la Bota de Oro junto a otros cinco delanteros que también marcaron cuatro goles cada uno.
Garrincha murió en Río de Janeiro el 20 de enero de 1983. Alcohol, depresión, pobreza extrema en sus últimos años. Pelé no fue al entierro porque estaba grabando un anuncio en Roma. La familia lo enterró en Pau Grande, su pueblo. Cuatro décadas más tarde, el estadio del Botafogo, demolido en 1976, lleva su nombre: **Estádio Nilton Santos**, conocido popularmente como *Estádio do Engenhão*. Hay en Pau Grande, junto a su tumba, una placa que recoge las palabras de Joao Saldanha, periodista y luego seleccionador brasileño: *"Garrincha fue el último jugador que jugó por amor al juego. Lo demás vino después por accidente"*.
Chile 1962. Brasil llega como vigente campeón con Pelé como estrella del torneo y "rey del fútbol mundial" tras su Mundial de Suecia 1958. En el segundo partido contra Checoslovaquia, Pelé se desgarra el muslo y queda fuera del Mundial. Brasil parece muerto. Pero la baja despierta al jugador con piernas torcidas, una pierna seis centímetros más corta que la otra y la mirada perdida del genio. Garrincha gana solo el Mundial.
- Wikipedia · 1962 FIFA World Cup
- Cruzada con: FIFA.com · Folha de São Paulo · Globo Esporte archives · "Estrela Solitária" (Ruy Castro, 1995) · O Estado de São Paulo