Historias del Mundial
Bloque 2 · Profecías, predicciones y papelonesPolémica#08
Mapa oficial del Mundial de Inglaterra 1966, sede del histórico Italia 0-1 Corea del Norte
Foto: Wikimedia CommonsDominio público
«Volveremos a casa con la copa en el bolsillo»
Pak Doo-ik / Italia1966-07-15

Pak Doo-ik, el cabo del ejército que humilló a Italia en 1966

El 19 de julio de 1966 Corea del Norte ganó 1-0 a Italia en Middlesbrough. Pak Doo-ik marcó al 42 y mandó a casa a una de las favoritas del Mundial.

Italia llegó al Mundial de Inglaterra en 1966 con la fanfarria habitual de las grandes potencias. Tenía a Gianni Rivera, a Sandro Mazzola, a Giacinto Facchetti, al portero Enrico Albertosi. Tenía dos Copas del Mundo en las vitrinas, las de 1934 y 1938, y un Calcio que era ya entonces el campeonato más rico de Europa. Las crónicas previas lo daban casi todo por descontado: la prensa italiana hablaba de la final de Wembley antes incluso del primer partido, y desde el staff azzurro circulaba la frase que iba a comerse media historia del torneo: «volveremos a casa con la copa en el bolsillo».

Enfrente, en el último partido del Grupo 4, había una selección que casi nadie había visto jugar: Corea del Norte. Era su debut absoluto en un Mundial. Habían llegado tras un proceso clasificatorio caótico, después de que la FIFA agrupara África, Asia y Oceanía en una sola plaza y dieciséis selecciones africanas se retiraran en protesta. Los jugadores eran soldados del Ejército Popular de Corea con permiso especial para entrenarse durante meses como bloque. El cabo Pak Doo-ik, nacido en Pyongyang en 1943, era uno de ellos.

El 19 de julio, en Ayresome Park de Middlesbrough, ante 17.829 espectadores, Pak marcó al minuto 42. Robó un balón en el centro del campo, avanzó unos metros y disparó cruzado con la pierna derecha. El portero italiano, Albertosi, no llegó. Italia atacó toda la segunda parte, pero el marcador no se movió. Corea del Norte pasaba como segunda de grupo. Italia volvía a casa eliminada en primera fase por una selección que la prensa italiana había bautizado, con suficiencia, como «los enanos amarillos».

La vuelta a Italia es el otro capítulo del relato. La selección aterrizó en Génova en lugar de Roma para evitar Fiumicino, pero la noticia ya había corrido. Centenares de tifosi esperaban en el aeropuerto con tomates podridos y los lanzaron contra los jugadores y el seleccionador Edmondo Fabbri. La imagen del recibimiento se convirtió en la primera prueba documentada de un género que el fútbol italiano repetiría: la humillación pública del fracaso. Fabbri fue cesado de inmediato. Varios jugadores no volvieron a vestir la Azzurra.

Pak Doo-ik tuvo una segunda vida menos fotográfica. Tras el Mundial fue ascendido a sargento, dejó el ejército y trabajó como profesor de educación física en Pyongyang. Durante años circuló en Italia la leyenda de que era dentista, una versión romántica que el periodismo italiano dio por buena durante décadas y que él mismo desmintió cuando la BBC lo localizó a finales de los noventa. En 2008 portó la antorcha olímpica de Pekín en su tramo norcoreano. La frase italiana, en cambio, sobrevivió a todo: cada vez que la Azzurra cae contra un rival modesto, Corea del Sur en 2002, Eslovaquia en 2010, Suecia en 2017, Macedonia del Norte en 2022, algún cronista la rescata. La copa, finalmente, no cabía en aquel bolsillo.

Contexto histórico

Mundial de Inglaterra 1966, fase de grupos. Italia llegaba como una de las grandes favoritas con Rivera, Mazzola y Facchetti. El 19 de julio, en Ayresome Park de Middlesbrough, Corea del Norte, debutante absoluta, ganó 1-0 con gol de Pak Doo-ik al minuto 42 y dejó a la Azzurra fuera en primera fase.

Fuentes
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Publicado el 1 de mayo de 2026