Sofia Goggia ha pasado media carrera recomponiéndose de lesiones. Esta vez no fue una caída. En septiembre, durante la concentración de pretemporada en Ushuaia (Argentina), un mosquito le transmitió el chikungunya. Cuando aún se estaba recuperando, cogió un segundo virus, el parvovirus B19. Los dos le afectaron al sistema nervioso.
«Cuerpo y mente desconectados»
Lo contó ella misma a Eurosport, según recoge Open: escalofríos durante el día, dolores por todo el cuerpo incluso de noche, en reposo, y movimientos que ya no coordinaba. Tuvo que cortar la concentración y volver a Italia.
Allí fue peor. Hubo días en que le costaba hablar y se movía despacio, sin dejar de temblar. En una presentación en Austria lo resumió con una frase que recogió el Kronen Zeitung: al volver a Italia sintió que había perdido la capacidad de hablar italiano. Algunos días apenas podía subir escaleras. Le preocupó, dijo, su vida fuera del esquí.
Sin tratamiento y sin fecha
Para estos virus no hay un tratamiento específico: hay que esperar a que el cuerpo los elimine. Goggia, de 33 años, dice que está mejor y que la tendencia es buena, pero sigue cansada y se ha perdido una parte importante de la preparación. Calcula que puede tardar «desde diez días hasta un mes y medio».
No correrá en Sölden, la apertura de la Copa del Mundo, el 24 y 25 de octubre. Tampoco estará Federica Brignone, que sigue recuperándose de una lesión en la pierna: Italia empieza la temporada sin sus dos grandes nombres, el mismo fin de semana en que otro italiano, Kimi Antonelli, puede cerrar el Mundial de Fórmula 1 en Austin.
Quién es
Goggia fue campeona olímpica de descenso en Pyeongchang 2018 y la temporada pasada ganó la Copa del Mundo de supergigante. En febrero llevó la antorcha de los Juegos de Milán-Cortina junto a Gustavo Thoeni. Su promesa para volver es la de siempre: ponerse en forma cuanto antes «y luego ir a tope». Más deportes de invierno y de todo lo demás, en noticias.


