La misma historia, otra lesión

Neymar Jr. no viaja con Brasil a Cleveland. La selección canarinha se desplaza a Ohio para sus primeros compromisos del Mundial 2026 y el que durante años fue su figura más reconocible se queda en el hotel médico, sometido a tratamiento por una lesión en el gemelo. Carlo Ancelotti confirmó que el jugador pasará por resonancia magnética para determinar el alcance exacto del daño. Es el diagnóstico de siempre: esperar, confiar, rezar.

Desde que en octubre de 2023 se rompiera el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda jugando un partido de clasificación para este mismo Mundial, Neymar ha sido más noticia médica que deportiva. El regreso al campo con el Al-Hilal fue breve, frustrante y marcado por recaídas. Ahora, en el torneo que probablemente sea su última oportunidad de ganar una Copa del Mundo, el cuerpo vuelve a decir que no.

Brasil no ha querido dar plazos. Ancelotti, que asumió la selección con la misión implícita de ganar el Mundial, maneja la situación con su calma habitual: «Está recibiendo tratamiento». Ninguna promesa de retorno, ningún optimismo injustificado.

João Pedro y Pedro, en guardia

La ausencia de Neymar no deja a Brasil sin alternativas, pero sí reconfigura el peso emocional del equipo. En los últimos días, João Pedro y Pedro han continuado entrenando en solitario, según los medios brasileños que siguen la concentración. Ambos saben que pueden ser convocados a mayor protagonismo si Ancelotti decide prescindir definitivamente de Neymar para los primeros partidos.

João Pedro, delantero del Brighton, ha tenido una temporada sólida en Europa. Pedro, del Flamengo, es el referente goleador del fútbol brasileño. Ninguno de los dos tiene el nombre de Neymar, pero ninguno arrastra tampoco su historial de lesiones.

El problema de Brasil con Neymar es ya estructural. La selección lleva tres años construyendo un discurso de renovación generacional, de equipo colectivo, de fútbol sin estrellas intocables. Pero cuando Neymar está disponible, la tentación de ponerlo en el campo siempre supera al discurso. Y cuando no está, el vacío no es solo táctico, es simbólico.

En Cleveland, Brasil tendrá que demostrar que puede ganar partidos sin él. Vinicius Jr., Rodrygo y Raphinha cargan ahora con el peso ofensivo de una selección que, sobre el papel, dispone de uno de los ataques más talentosos del torneo.