Michael Jordan se licenció en la Universidad de Carolina del Norte en 1986, dos años después de dejarla para jugar en la NBA. Cuarenta años más tarde ha vuelto con un cheque de 10 millones de dólares, pero no para el baloncesto: va a la Escuela de Trabajo Social, y lleva el nombre de su madre.

La donación se anunció el 5 de octubre en el campus de Chapel Hill. Es el mayor regalo individual en la historia de la escuela, según la propia universidad.

A qué se destina

  • Un centro con el nombre de Deloris. El Centro de Innovaciones para el Desarrollo Social Global se amplía y pasa a llamarse Deloris P. Jordan Global Social Development Innovations Center.
  • El Jordan Institute for Families. La familia Jordan lo fundó a mediados de los noventa dentro de la misma escuela; trabaja en salud, cuidados, visitas a domicilio, salud mental y apoyo económico a familias.
  • Becas para el máster en Trabajo Social. La universidad no ha detallado cuántas ni de qué cuantía.

Por qué Trabajo Social y no baloncesto

Deloris P. Jordan lleva casi 40 años vinculada a la Escuela de Trabajo Social de UNC. Habló en el acto, junto a la decana Ramona Denby-Brinson y el rector Lee Roberts. Su hijo explicó el porqué con una frase corta: «Mi madre siempre ha creído en el poder de ayudar a los niños, a las familias y a las comunidades». Y añadió otra que en Chapel Hill se va a repetir mucho: «Carolina del Norte siempre será mi casa».

No es la primera

Jordan nació en Brooklyn pero creció en Wilmington, en la costa de Carolina del Norte. En noviembre de 2025 donó otros 10 millones al hospital Novant Health New Hanover de esa ciudad para su instituto de neurociencia, también en honor a su madre.

En la pista, UNC fue donde metió el tiro que dio el título universitario de 1982 a los Tar Heels, siendo novato. Fuera de ella, el nombre que va a quedar en el edificio es el de Deloris.