Un ensayo general convincente antes del Mundial en casa

México despachó a Serbia por 5-1 el 4 de junio de 2026 en el Estadio Nemesio Díez de Toluca, en el que fue su último ensayo de preparación antes de afrontar el Mundial que se disputará en su propio territorio. El resultado era lo que el fútbol mexicano necesitaba ver: goles, fluidez y una lectura del partido que rara vez aparece en los meses previos a un torneo.

Raúl Jiménez fue uno de los protagonistas del encuentro con un tanto que tiene valor estadístico. El delantero del Fulham llega a 45 goles internacionales en 124 partidos con la selección absoluta, lo que lo coloca como tercer máximo goleador histórico de México, por detrás únicamente de Javier Hernández «Chicharito» (52 goles, récord vigente) y Jared Borgetti (46 goles).

Jiménez tiene 33 años y lleva más de una década batallando lesiones, cambios de club y cuestionamientos sobre su continuidad en la selección. Que llegue al Mundial más importante de la historia mexicana —por primera vez en casa desde 1986— con estos números en el contador no es un accidente. Es una carrera construida con consistencia.

Las cifras que ubican a Jiménez en la historia verde

El recorrido goleador de Jiménez con México arrancó en 2013 y ha atravesado cuatro Mundiales, varias Copas Oro y una pandemia. Para llegar donde está ha tenido que superar, entre otras cosas, una fractura de cráneo en un partido de Premier League en noviembre de 2020 que parecía el final de su carrera de élite y que acabó siendo un paréntesis.

Borgetti, quien marcó sus 46 goles entre 1997 y 2008, fue el máximo goleador histórico de México durante casi una década. Jiménez está ya a un gol de igualar esa marca histórica. En un partido del Mundial, ese gol podría llegar en cualquier momento.

El entrenador Javier Aguirre tiene al equipo en el mejor estado posible antes del debut. Un 5-1 ante una selección europea que llega al Mundial no es un resultado intrascendente. México tiene pendiente demostrar que puede competir en los octavos de final, el techo histórico que lleva décadas intentando romper. La goleada ante Serbia no garantiza nada, pero sí indica que el camino está bien orientado.