Una goleada que deja en evidencia diferencias de motivación
El Chase Stadium de Fort Lauderdale albergó el 2 de junio de 2026 un partido de preparación mundialista que resultó ser mucho más que un amistoso para una de las dos selecciones. Haití venció a Nueva Zelanda por 4-0 con goles de Ruben Providence (12'), Lenny Joseph al inicio del segundo tiempo, Frantzdy Pierrot (62') y Duke Lacroix (80').
La derrota dejó una frase que lo resume todo. El capitán de los All Whites, Chris Wood, delantero del Nottingham Forest, no buscó excusas: «Ellos nos superaron en pelea y en fuerza. Básicamente jugaron un partido del Mundial, nosotros jugamos un amistoso». El mediocampista Ryan Thomas lo definió simplemente como «una pequeña decepción».
La explicación no requiere un análisis táctico profundo. Nueva Zelanda llegó al partido con la cabeza en otro sitio. Haití, que clasifica por primera vez al Mundial en 52 años, llegó con el corazón en el pecho.
16.000 haitianos y el primer gol de cinco años
El contexto importa. Haití no ha podido jugar en casa desde junio de 2021 a causa de la crisis de seguridad que azota el país. Fort Lauderdale, con una comunidad haitiana de aproximadamente 520.000 personas, se convirtió en su estadio. La asistencia superó las 16.000 personas, y la atmósfera fue la de un equipo que juega en casa.
El delantero Wilson Isidor lo describió sin artificios: «El público era simplemente increíble. El ruido cuando marcamos, nunca había experimentado nada igual en mi vida.» El entrenador Sébastien Migné señaló que estaba «contento de ver finalmente a los jugadores compartir sus emociones con una gran afición».
Haití se medirá a Brasil, Marruecos y Escocia en la fase de grupos. Ninguno de los tres rivales esperará a un equipo que juegue con el hambre acumulada de cinco décadas de ausencia mundialista. Nueva Zelanda, con el recuerdo de este resultado, se prepara para un torneo donde el fútbol también importa.



