Hay datos que el tiempo convierte en imposibles de ignorar. Cristiano Ronaldo tiene 41 años, más de 220 internacionalidades y 143 goles con Portugal. Es el jugador con más partidos y más goles en la historia del fútbol masculino de selecciones. Y este verano va a jugar su sexto Mundial.

No hay otro jugador que haya disputado seis Copas del Mundo. Messi también llega a 2026 con ese número, igualando el récord. Que los dos mejores jugadores de su generación compartan ese hito en el que probablemente sea su último torneo convierte este Mundial en algo que no va a repetirse.

El último baile de Ronaldo

Ronaldo lo ha confirmado: este es su último Mundial. En Qatar 2022, su gol de penalti ante Ghana fue el único de la fase de grupos. Portugal llegó a cuartos, donde cayó ante Marruecos (1-0). Ronaldo salió del campo llorando. Esa imagen tiene ahora un contexto diferente: en 2026, puede ser la despedida que él quiere escribir.

Bruno Fernandes lleva el brazalete. Bernardo Silva y Joao Neves controlan el juego. Gonçalo Ramos es el delantero de referencia en el sistema. Ronaldo encaja como un nueve que no necesita muchas intervenciones para ser determinante: le basta un balón, un área y la capacidad para estar en el sitio correcto en el momento correcto.

Portugal juega el Grupo K junto a Colombia, República Democrática del Congo y Uzbekistán. La proyección razonable lleva a la selección lusa a una fase eliminatoria en la que puede hacer daño a cualquiera.

Dos goles para la historia

Los números de Ronaldo en los Mundiales: 22 partidos, 8 goles en cinco ediciones. En 2026, los registros que puede alcanzar son múltiples. El primero: convertirse en el primer jugador de la historia en marcar en seis Mundiales diferentes. El segundo: superar a Messi en número de partidos mundialistas —actualmente Messi acumula 26 en sus cinco participaciones anteriores; Ronaldo llega con 22—. Si Portugal avanza profundo, Ronaldo podría alcanzar o superar esa cifra.

Hay un tercer récord que la aritmética convierte en posible pero que nadie se atreve a nombrar todavía: si Portugal llega a la final y Ronaldo juega, sería el futbolista de mayor edad en disputar una final del Mundial, superando a Dino Zoff, que tenía 40 años cuando Italia ganó el trofeo en 1982. Ronaldo tendría 41 años el día de la final. Si además marca, la historia queda escrita para siempre.