El timing perfecto de un hombre que siempre supo de marketing

Si David Beckham hubiera podido elegir la fecha de su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, habría elegido exactamente el 12 de junio de 2026. La ceremonia está fijada para ese día, pocas horas antes de que se dispute el primer partido del Mundial en suelo estadounidense. La Cámara de Comercio de Hollywood así lo ha anunciado. El timing no es casualidad.

A sus 51 años, Beckham recibe el reconocimiento en la categoría de Entretenimiento Deportivo. Ana Martinez, de la Cámara de Comercio de Hollywood, explicó la elección: «El papel de Beckham en elevar el perfil del fútbol en Estados Unidos y su influencia duradera en el deporte, el entretenimiento y la cultura global hacen que este honor sea especialmente significativo». Es una descripción precisa, no una hipérbole.

Victoria Beckham, diseñadora de moda y exintegrante de las Spice Girls, y el actor Tom Cruise estarán presentes en el acto de inauguración.

Una carrera que cambió cómo se vende el fútbol

Beckham jugó en el Manchester United, el Real Madrid, el AC Milan, el LA Galaxy y el Paris Saint-Germain antes de retirarse en 2013. Fue capitán de la selección inglesa. Ganó seis ligas con el United y una Champions. Pero la estadística que define su legado no está en los libros de récords goleadores: está en lo que hizo por el fútbol como industria global.

Su etapa en el LA Galaxy, entre 2007 y 2012, fue la primera gran apuesta por convertir la MLS en un producto exportable. En ese momento, la liga americana era considerada un destino de retiro cómodo para europeos con las piernas cansadas. Beckham llegó con 32 años, sin estar retirado, y convirtió sus cinco temporadas en Los Ángeles en una lección de posicionamiento de marca.

En 2025, el rey Carlos III le concedió el título de Sir. Ese mismo año, Inter Miami, el club que cofundó y que fichó a Lionel Messi, ganó el campeonato de la MLS.

Beckham y la Argentina que no olvida

En la historia futbolística de Beckham hay un capítulo que los ingleses recuerdan con mezcla de dolor y leyenda. Saint-Étienne, 30 de junio de 1998. En el minuto 47 contra Argentina en octavos del Mundial de Francia, Beckham recibe un pisotón de Diego Simeone, se gira desde el suelo y le da una patada. Tarjeta roja. Inglaterra termina con diez y pierde en los penaltis.

Beckham pasó los meses siguientes siendo el hombre más odiado de Inglaterra. Respondió de la única manera que sabía: jugando. En el 2002 marcó el penalti contra Argentina que clasificó a Inglaterra. Nunca ganó el Mundial.

El Mundial 2026 arranca en un país que Beckham ayudó a preparar para el fútbol hace veinte años. La estrella en Hollywood el día de la inauguración es, en ese sentido, algo más que un reconocimiento personal. Es la industria americana del entretenimiento certificando que el proyecto funcionó.