El avión tenía el número de vuelo 1978. No fue casualidad. El Airbus A330 de Aerolíneas Argentinas que transportó a la selección argentina a Kansas City llevaba pintados los colores nacionales y el dorsal 10 en la cola. El detalle lo dice todo sobre cómo Argentina llega a este torneo: con la carga de ser campeona del mundo y con la conciencia de que puede ser la última vez.
La mayor parte del plantel llegó el 1 de junio al aeropuerto de Kansas City. Messi viajó aparte, en un vuelo desde Florida, y se unió al grupo unas horas después. Cientos de aficionados esperaban en el exterior del Origin Hotel, en el Berkley Riverfront, donde la selección tiene su sede.
Messi en Kansas City: la última vez
Lionel Messi tiene 38 años y ha confirmado que este es su último Mundial. La frase ya la pronunció antes de Qatar 2022, pero esta vez parece definitiva. En Kansas City, la ciudad se ha paralizado en torno a su presencia de una forma que pocos eventos generan en Estados Unidos.
El problema es físico. Messi llega con una sobrecarga muscular en el isquiotibial izquierdo. Su recuperación depende de «su evolución clínica y funcional», según el cuerpo técnico. En los primeros entrenamientos trabajó al margen del grupo principal. No jugará en los amistosos previos.
El objetivo es tenerle al cien por cien para el 16 de junio, cuando Argentina debuta ante Argelia en Arrowhead Stadium, la casa de los Kansas City Chiefs.
Una ciudad que se para
Kansas City espera 650.000 visitantes durante el torneo. Los hoteles reportan ocupaciones superiores al 50% en días de partido, con tarifas que han subido una media de 150 dólares respecto al año anterior.
La mañana después de la llegada del equipo, la ciudad ofreció una bienvenida característica del Medio Oeste: truenos, lluvia intensa y sirenas de tornado. El sistema de alerta despertó a los jugadores en el hotel. Bienvenidos a Kansas City.
La afición argentina también llegó por tierra. Tres ciclistas de Gualeguaychú completaron 10.000 kilómetros desde Argentina en 300 días para estar presentes en el debut. La imagen resume lo que representa este Mundial para los argentinos: no es solo un torneo, es una peregrinación.



