Mundial 2026USA · CAN · MEX · 11 jun 2026
Historias del Mundial
Bloque 5 · Épicas e inspiración puraHistórica#36
Sandro Pertini, presidente italiano y antiguo partisano, juega a las cartas con Causio, Bearzot y Zoff en el avión de vuelta a Roma tras la final del Mundial 1982, con la copa al lado
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«No nos van a alcanzar más.»
Sandro Pertini1982-07-11

Naranjito, Pertini y los años de plomo: cómo el Mundial 82 cerró dos transiciones políticas a la vez

El verano del 82 fue mucho más que un torneo: una España que salía de la dictadura y una Italia que dejaba atrás los años de plomo encontraron en el Bernabéu el espejo simbólico de sus dos transiciones democráticas. La foto de Pertini, partisano y presidente, con la copa al lado en el avión de vuelta a Roma, es la imagen política más potente de la historia de los Mundiales.

El **11 de julio de 1982**, en el Santiago Bernabéu de Madrid, Italia ganó la final del Mundial a Alemania Federal por 3-1. Goles de Paolo Rossi, Marco Tardelli y Alessandro Altobelli. La selección italiana levantó su tercera copa del mundo (la primera desde 1938) y el rey de España, Juan Carlos I, entregó el trofeo al capitán Dino Zoff. Hasta aquí, la versión deportiva. La historia política de aquella tarde, sin embargo, fue mucho más densa. En el palco de autoridades, junto al rey, estaba sentado **Sandro Pertini**, presidente de la República Italiana, **86 años**, antiguo partisano antifascista que había escapado de una condena a muerte nazi en 1944. Cuando Tardelli marcó el 2-0 en el minuto 69, Pertini se levantó de la silla con los puños cerrados gritando *"¡Goool!"*. Cuando Altobelli firmó el 3-1 en el 81, golpeó el aire con su pipa y se giró hacia el banquillo alemán con la frase que pasaría a la mitología: *"No ci prendono più"* (*"No nos van a alcanzar más"*). El gesto se hizo viral antes de que existiera Internet.

España e Italia eran, aquel verano, dos países que cargaban con un pasado reciente muy pesado. **España** vivía la fase más vulnerable de su transición democrática: el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 estaba todavía a un año vista, el referéndum de la OTAN se votaría en marzo de 1986, las primeras elecciones de Felipe González llegarían cuatro meses después de la final del Mundial. **ETA mataba a un guardia civil cada tres días de media en 1982**, según los datos de la Fundación Víctimas del Terrorismo. El día de la inauguración del torneo, **13 de junio de 1982**, mientras el Camp Nou se llenaba de palomas blancas y dieciséis mil personas vibraban en la apertura Argentina-Bélgica, **ETA asesinaba al guardia civil Antonio Pérez Gallego** en Villabona (Guipúzcoa). La noticia compartió portadas de los diarios del día siguiente con las imágenes del estadio barcelonés. *"El fútbol y el terror se disputaban el protagonismo"*, escribiría décadas después el periodista Alberto Ojeda en su libro *Cuero contra plomo. Fútbol y sangre en el verano del 82*.

**Italia** salía de un período aún más violento. Los **años de plomo** italianos (1968-1982) habían dejado más de 400 muertos por terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha. Las **Brigadas Rojas** habían secuestrado al líder democristiano **Aldo Moro** el 16 de marzo de 1978 y lo habían asesinado 55 días después, abandonando su cadáver en el maletero de un Renault 4 aparcado en la Via Caetani de Roma, a medio camino simbólico entre las sedes del Partido Comunista y de la Democracia Cristiana. El año del Mundial 82 fue el primer año desde 1968 en que el Estado italiano comenzó a ganar la batalla judicial contra el terrorismo (el llamado *processone Moro* iba avanzado, los líderes brigadistas estaban siendo detenidos uno tras otro). Pertini, presidente desde 1978 (el año mismo del asesinato de Moro), encarnaba la respuesta institucional contra la violencia. Su biografía personal pesaba como un manifiesto: socialista miembro del PSI, partisano de la Resistencia, condenado a muerte por los nazis en 1944, había liderado el levantamiento de Milán del 25 de abril de 1945 que terminó con la ejecución de Mussolini y la liberación de Italia. Que aquel hombre celebrara la victoria mundialista golpeando el aire con su pipa, a sus 86 años, era exactamente la imagen política que Italia necesitaba.

**Paolo Rossi** completaba el círculo simbólico desde el lado deportivo. Dos años antes del Mundial, en 1980, había estallado el **escándalo del Totonero** (apuestas ilegales en el fútbol italiano), uno de los mayores fraudes deportivos de la historia europea. Rossi, jugador del Perugia, recibió una sanción de tres años (rebajada a dos en apelación) por presunto amaño en un Avellino-Perugia. Llegó al Mundial 82 después de cumplir su sanción, con dudas físicas, marcado por la prensa como un futbolista quemado. Bearzot, el seleccionador, apostó por él contra todo el consenso periodístico. Rossi marcó seis goles en los últimos cuatro partidos del torneo (hat-trick contra Brasil en la segunda fase, doblete contra Polonia en semifinal, primer gol contra Alemania en la final), ganó la **Bota de Oro**, fue elegido **Balón de Oro de France Football** en diciembre de 1982 y se convirtió en el símbolo del cierre de la era violenta italiana. Si Pertini era la respuesta política contra los años de plomo, Rossi era la deportiva: la redención individual que se podía contar en goles.

La imagen que cerró el círculo no fue ni el levantamiento de la copa ni los abrazos del campo. Fue una fotografía tomada **en el avión presidencial de vuelta a Roma**, la tarde del lunes 12 de julio. Pertini, sin chaqueta, jugaba una partida de **scopa** (juego de cartas tradicional italiano) con tres de los protagonistas del título: el seleccionador **Enzo Bearzot**, el extremo **Franco Causio** (uno de los veteranos del equipo) y el capitán y portero **Dino Zoff** (40 años cumplidos en febrero, el portero más viejo en ganar un Mundial). Sobre la mesa, junto a las cartas, **la Copa Jules Rimet**. La foto la publicó *La Gazzetta dello Sport* en su portada del 13 de julio con un único título: *"Ritorno a Roma"*. Décadas después, el académico británico Simon Martin escribiría en *The International Journal of the History of Sport* que aquella fotografía era *"la representación visual más sintética del nacimiento de la Italia republicana moderna: un ex partisano, un seleccionador, un capitán y un trofeo, en un avión, jugando a las cartas como si fueran amigos en un café"*.

Naranjito, mientras tanto, había sido el otro símbolo del verano del 82. La **naranja antropomórfica diseñada por José María Martín Pacheco y María Dolores Salto en 1978** se convirtió en la mascota oficial del Mundial y en uno de los iconos visuales más reconocibles de la transición española. Modelado deliberadamente como una imagen amable, no agresiva, multicultural en su simpatía y exportable a niños de cualquier país, Naranjito acompañó al torneo durante dieciséis meses de campaña publicitaria previa y se convirtió en la primera mascota mundialista con merchandising masivo de gran éxito. Aparecía en cromos, sellos, peluches, vasos, tazas, en las pancartas oficiales. La España de Naranjito era una España que se presentaba al mundo como amable, abierta, contemporánea. Era una imagen política, aunque pareciera infantil.

Hay piezas de la historia del fútbol que solo se entienden cuando se les añade el contexto de su época. La final del Bernabéu del 11 de julio de 1982 es una de ellas. **Italia ganó un Mundial. España organizó un Mundial**. Pero lo que verdaderamente cerró aquella tarde no fue solo el torneo. Fue una época. Si el balón rodó bien, fue porque dos países que llevaban años no rodando del todo decidieron que era el momento de empezar otra vez.

Contexto histórico

Final del Mundial de España 1982 en el Santiago Bernabéu de Madrid. Italia gana 3-1 a Alemania Federal con goles de Paolo Rossi, Tardelli y Altobelli. En el palco oficial, el presidente italiano Sandro Pertini, antiguo partisano antifascista de 86 años, celebra el tercer gol golpeando el aire con su pipa y se gira hacia el banquillo alemán. El rey Juan Carlos I, anfitrión del torneo, observa la escena. Italia y España, dos países en transición política, cierran un capítulo de su historia con un partido de fútbol.

Fuentes
  • Panenka, Brazalete Files 27
  • Cruzada con: Wikipedia, Alberto Ojeda (Cuero contra plomo) · The International Journal of the History of Sport · Goal.com
Nivel de certezaAlta
Publicado el 24 de mayo de 2026