
«It's coming home»
«It's coming home»: la profecía inglesa que lleva treinta años sin cumplirse
En 1996, Skinner, Baddiel y Lightning Seeds prometieron que el fútbol volvía a casa. Inglaterra lleva siete torneos cayendo en finales y semifinales, casi todas en penales.
Cuando Ian Broudie compuso «Three Lions» a principios de 1996, la Federación Inglesa le había hecho un encargo concreto: una canción para acompañar a la selección anfitriona durante la Eurocopa de aquel verano, la primera competición internacional grande que se jugaba en Inglaterra desde el Mundial de 1966. Broudie, líder de Lightning Seeds, descartó la idea inicial de que la cantaran los jugadores. Llamó a David Baddiel y Frank Skinner, dos humoristas que tenían un programa de comedia futbolística en la BBC, y les pidió la letra. La premisa era exacta: una canción de hincha, no de profesional. «Ser hincha del fútbol inglés es, el 90 % del tiempo, perder», dijo Broudie en una entrevista posterior. Había que partir de ahí.
La letra, publicada el 20 de mayo de 1996, hablaba de Bobby Moore levantando la copa, de Bobby Charlton abriendo el cuerpo, de Nobby Stiles bailando, de la salvada de Gordon Banks en México 70. Listaba derrotas con resignación británica y aun así repetía un estribillo de cinco palabras: «It's coming home, it's coming home, football's coming home». El fútbol vuelve a casa. La frase tenía una doble lectura: porque la Eurocopa se jugaba en Inglaterra, donde había nacido el deporte, y porque, treinta años después de Wembley 66, igual era el momento de ganar otra vez.
La Eurocopa terminó en penales. Inglaterra cayó en semifinales contra Alemania, en el propio Wembley, después de empatar 1-1 en la prórroga y fallar el sexto penalti, Gareth Southgate, futuro seleccionador, fue quien lo erró. Alemania ganó el torneo. La canción, sin embargo, llegó al número uno de listas. Los autores la actualizarían con una versión nueva en 1998, en 2018 y en 2022. La estructura emocional era siempre la misma: lista de derrotas, esperanza renovada, derrota nueva.
Las cifras no han mejorado mucho. Después de Italia 90, semifinales perdidas en penales contra Alemania, las lágrimas de Gascoigne, la frase de Lineker, vinieron Eurocopa 96, Mundial 2002 y 2006 sin pasar de cuartos, Mundial 2010 humillación contra Alemania (4-1), Mundial 2014 fuera en primera fase, Eurocopa 2016 derrota contra Islandia. El siglo XXI inglés es un récord casi paródico de fracaso colectivo. Sólo Gareth Southgate, paradójicamente el hombre que falló aquel penalti de 1996, consiguió devolver la dignidad: semifinal en Rusia 2018, final de la Eurocopa 2020 perdida en penales contra Italia en Wembley, final de la Eurocopa 2024 perdida 2-1 contra España en Berlín.
La canción ha cumplido treinta años sin que la copa haya llegado a casa. Skinner y Baddiel han hecho del estribillo una broma reconocible: cada vez que Inglaterra clasifica para algo, la frase reaparece en redes sociales con un guiño autocrítico. Es probablemente el caso más hermoso de profecía deportiva fallida del fútbol europeo: una canción que prometía la vuelta del título y que, en cambio, se convirtió en una crónica involuntaria de cómo Inglaterra perdía. Cuando la selección por fin gane algo grande, alguien tendrá que escribir otra canción. Esta ya está dedicada para siempre al género contrario.
Estribillo de «Three Lions», canción compuesta por Ian Broudie (Lightning Seeds) con letra de los humoristas David Baddiel y Frank Skinner para la Eurocopa de 1996, jugada en Inglaterra. La canción fue número uno y se convirtió en el himno extraoficial del fútbol inglés. Treinta años después, la copa sigue sin venir a casa.