23 de junio de 1998. Saint-Denis, Francia.

Noruega 2-1 Brasil. Grupo A. Tore André Flo y Kjetil Rekdal mandan al equipo de Ronaldo y Romário a casa antes de los octavos. Una de las sorpresas del torneo. En esa Noruega de 1998 hay un centrocampista de 25 años que se llama Alfie Haaland.

Alfie Haaland nunca ganó nada grande con Noruega. Terminó su carrera en el Leeds United, donde una entrada de Roy Keane en el año 2001 le dejó con secuelas físicas importantes. Su historia es la de un futbolista que llegó al límite de lo posible con su generación.

Veintiocho años después, su hijo Erling encabeza la lista definitiva de Noruega para el Mundial 2026. El primero que ha visto el país desde aquel verano en Francia.


La convocatoria.

Ståle Solbakken, seleccionador desde 2020, ha gestionado este proceso con la serenidad de quien sabe que la lista se escribió sola. Los dos nombres imprescindibles siempre fueron los mismos.

Erling Haaland llega desde el Manchester City. Campeón de la Premier League. 35 goles en la temporada de clubes. 24 años. Nunca ha jugado un partido de fase final de un torneo grande con Noruega porque Noruega no llegaba a los torneos grandes desde que él tiene uso de razón futbolístico.

Martin Ødegaard, capitán. Arsenal. Centrocampista de organización, visión larga, llegada al área. La temporada en el Emirates ha sido desigual por lesiones, pero Ødegaard sano es uno de los tres mejores mediapuntas de Europa sin discusión.

El resto de la lista combina jugadores de Premier League (Alexander Sørloth, Mohamed Elyounoussi), Bundesliga y Eredivisie con perfiles más discretos del fútbol escandinavo.


El grupo.

Noruega cae en el Grupo I: Francia, Senegal e Irak.

Francia es el rival imposible. Mbappé, Griezmann, una defensa construida para no perder. Didier Deschamps lleva a los Bleus al tercer Mundial consecutivo como seleccionador y a todos les parece lo más normal del mundo, que es el mejor indicador de la solidez de su proyecto.

Senegal es el campeón africano vigente. Sadio Mané —si llega en condiciones— y una generación de jugadores nacidos o formados en Francia que conocen el fútbol europeo de primera mano.

Irak es el equipo que da margen. Un grupo sin Irak haría los cálculos noruegos imposibles. Con Irak, Noruega tiene un partido que ganar y dos que pelear.


El dilema táctico de Solbakken.

¿Cómo usar a Haaland en un equipo que no puede dominar el balón ante Francia o Senegal?

La respuesta obvia es el contragolpe: Haaland como punto de llegada en transiciones rápidas, Ødegaard como constructor desde la segunda línea, amplitud por bandas para generar el espacio que necesita el nueve del City.

El problema es que Haaland funciona mejor en equipos que le dan balones en movimiento y que atacan con continuidad. En un equipo que defiende en bloque durante 60 minutos, el delantero más efectivo del mundo puede terminar el partido con tres toques y cero remates.

Solbakken lo sabe. Ha experimentado con variantes: Haaland más retrasado, combinativo, generando espacio para que lleguen los extremos. El experimento da resultados mixtos. Lo que no da resultados es no intentarlo.


El debut.

Noruega abre el torneo el 15 de junio ante Irak en un estadio por confirmar en el área de Nueva York/Nueva Jersey. Es el partido más importante de la temporada para un país que lleva 28 años fuera de este escenario.

La tarde en que Erling Haaland salte al césped por primera vez en un Mundial, Alfie Haaland estará viendo el partido desde algún lugar de Noruega. Eso no lo resolverá Solbakken con ninguna pizarra táctica.


Todos los partidos del Grupo I de Noruega con fechas, horas y resultados en la sección de grupos del Mundial 2026.