Hay finales que se pierden por un penalti. Y hay penaltis que solo se entienden cuando sabes lo que costó llegar a lanzarlos.
Franco Baresi, 34 años, capitán del Milan y de Italia, lleva tres semanas haciendo lo que los médicos le dijeron que era imposible. Está de pie en el Rose Bowl de Pasadena, California. Es el 17 de julio de 1994. La final del Mundial contra Brasil ha terminado 0-0 después de 120 minutos. Hay tanda de penaltis.
Baresi se ofrece para lanzar el primero.
La rodilla rota en un partido contra Noruega
En la segunda jornada de la fase de grupos, Italia jugó contra Noruega. Baresi sufrió una rotura de menisco. Operación inmediata. Los médicos del equipo dieron el diagnóstico: seis a ocho semanas de recuperación. El Mundial terminaba el 17 de julio. Las matemáticas no cuadraban.
Baresi decidió intentarlo de todas formas. La rehabilitación fue acelerada, supervisada y arriesgada.
El regreso en cuartos
Baresi reaparece en cuartos de final. Juega. El cuerpo aguanta. Juega la semifinal entera. Juega la final entera: 120 minutos más la prórroga, con una rodilla operada 21 días antes.
Es uno de esos hechos del deporte que resultan difíciles de encajar en cualquier narrativa razonable sobre recuperaciones médicas.
El larguero del Rose Bowl
En la tanda de penaltis, Baresi va primero. Toma carrerilla. Dispara. El balón pasa por encima del larguero.
Marcelo Taffarel, el portero de Brasil, no necesita ni tirarse.
Italia falla tres penaltis en total. Brasil convierte los suyos. Brasil campeón del mundo por cuarta vez.
Baresi se retira de la selección ese verano. La final del 17 de julio de 1994 es su último partido internacional.
Una carrera que no necesita esa noche
Lo que hace que esta historia sea distinta a la del simple penalti fallado es el contexto médico. Baresi no falló por presión o por un portero excepcional. Falló en un penalti, que es algo que pasa estadísticamente con frecuencia incluso a los mejores. Lo extraordinario es que estuviera allí para lanzarlo.
Su carrera con el Milan es, por encima de esa noche, una de las más brillantes de la historia del fútbol europeo. Tres Copas de Europa. La camiseta número 6 del Milan retirada en su honor.
Italia en 2026: otra vez fuera
Italia no estará en el Mundial 2026. No se clasificó. Es la tercera ausencia italiana en los últimos cuatro torneos. Baresi tiene 64 años y ocupa un cargo honorífico en el Milan. El Rose Bowl de 1994 queda más lejos cada año. Y más cerca al mismo tiempo.
