Ulsan, 25 de junio de 2002. Cuartos de final.
Alemania llega al partido con la condición de favorito que le corresponde por historia, por generación y por los resultados previos del torneo. Rudi Völler dirige un equipo sólido, con Oliver Kahn bajo palos, Michael Ballack en el centro del campo y Miroslav Klose como referencia ofensiva. Han ganado el grupo sin dificultades. Los cuartos de final ante Corea del Sur son, en el papel, el trámite antes de la semifinal.
Corea del Sur llega como el equipo de moda del torneo. Ha eliminado a Polonia, a Portugal —en el partido más comentado de la fase de grupos— y ha derrotado a Italia en octavos con un gol de Ahn Jung-hwan en la prórroga. El árbitro Byron Moreno anuló ese día un gol legal de Tommasson y expulsó a Totti de forma discutible. La controversia rodea al equipo coreano desde semanas antes del partido contra Alemania.
El 25 de junio, en el Munsu Football Stadium de Ulsan, el encuentro es tácticamente trabado. Alemania presiona pero no encuentra espacios. Corea defiende en bloque y sale con velocidad.
El minuto 75.
Lee Eul-yong cruza el área por la derecha y centra bajo. Ahn Jung-hwan, llegando desde segunda línea, no controla: remata de primera. El balón entra por el palo izquierdo de Kahn, que había ganado la distinción de mejor portero del torneo hasta ese momento.
1-0. Corea del Sur 1, Alemania 0.
Los últimos quince minutos son un asedio sin resultado. Alemania lanza, centra, exige. La defensa coreana, dirigida por Hong Myung-bo, resiste. El pitido final envía a Corea a semifinales por primera y única vez en su historia.
Rudi Völler abandona el campo sin declaraciones. Oliver Kahn golpea el suelo con el puño antes de llegar al túnel. Ballack, que había anotado los goles clave durante el torneo, no puede creerlo.
Perugia. El presidente y la rescisión.
Ahn Jung-hwan tiene 26 años en ese momento y juega en el Perugia Calcio de la Serie A italiana. Un club de segunda fila de la liga, propiedad de Luciano Gaucci, empresario romano conocido por sus declaraciones inflamadas y sus decisiones de mercado impredecibles.
Gaucci sigue el partido desde Italia. Cuando Ahn marca, llama a su director deportivo y le da una instrucción. No hay registro exacto de la conversación, pero el resultado es conocido: esa misma noche, el Perugia rescinde el contrato de Ahn Jung-hwan.
Al día siguiente, Gaucci lo explica en declaraciones a la prensa italiana: "No pienso pagar el sueldo a alguien que ha arruinado el calcio italiano. Ese gol nos ha eliminado a nosotros también."
La lógica era, en términos estrictos, la siguiente: Italia había sido eliminada por Corea en octavos. Que Corea llegase a semifinales significaba, retroactivamente, que la derrota italiana no era una casualidad sino el resultado de un equipo que era mejor de lo que todos pensaban. Gaucci no lo vio así.
El contexto del torneo coreano.
Las eliminaciones de Italia y España en ese Mundial generaron una controversia que el tiempo no ha cerrado del todo. Los árbitros de ambos partidos fueron Moreno (Italia-Corea) y Gamal Al-Ghandour (Corea-España). FIFA los suspendió preventivamente antes de las semifinales. La prensa italiana y española no necesitó más argumento.
Lo que es objetivamente cierto: Corea fue un equipo compacto, bien preparado por Guus Hiddink, con jugadores en forma y con el apoyo de un estadio que generó una atmósfera que varios participantes describieron como intimidatoria. Los cuatro arbitrajes a favor de Corea en el torneo incluían decisiones cuestionables. Incluían también defensa sólida, transiciones rápidas y el gol de Ahn.
El desenlace.
Ahn Jung-hwan volvió a Italia, fichó por el Metz francés y terminó la carrera en Corea. Nunca volvió a la Serie A. Gaucci abandonó el Perugia en 2005 por problemas judiciales y financieros. El club descendió a categorías inferiores y estuvo varias temporadas en Serie C.
La rueda giró, como siempre.
¿Juegas a adivinar las sorpresas del Mundial 2026? Apunta los candidatos a la primera eliminación inesperada en nuestra sección de análisis de grupos.
